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Published on noviembre 14th, 2015 | by victor lovicz

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El problema de los Remakes

El problema de los remakes en el cine no deja a nadie indiferente. Ha sido ampliamente tratado por afamados críticos tradicionales, eruditos bloggers, reputados usuarios de redes sociales, e importantes pandas de amigos. Todos coincidimos en algo: no existe un consenso claro. Nuestro juicio suele estar contaminado por dos cosas: por un lado, pensar que el remake es un género cinematográfico en sí mismo; por otro, nuestro traicionero valor sentimental, macerado en muchos casos desde la infancia. Lo cierto es que encontramos ejemplos de todos los colores. Un arco que recorre desde lo monstruoso hasta lo imprescindible pasando por lo innecesario o lo apreciable. Pero, ¿qué justifica el remaking de un film?. ¿Qué determina su grado de autonomía con respecto a la obra que lo inspira?. Si bien como hemos dicho no existe una respuesta clara a este problema, si que podemos dibujar cierta distinción entre obras de esta naturaleza. A continuación exponemos una rápida distinción en función de su intencionalidad:

 

-Copia plano a plano: Se trata de una forma de remake poco común. En este apartado se incluyen películas que, bien por mero capricho de sus directores, bien por la captación de un público más amplio aprovechando el tirón de las obras originales, prácticamente copian en forma a éstas. Ejemplos cómo Psycho (Gus Van Sant, 1998) o Funny Games (Michael Haneke, 2007), suponen prácticamente calcos de sus obras originales. En el caso de la segunda resulta todavía más incomprensible dado que Haneke dirige ambas versiones (1997-2007), cambiando únicamente a los actores y el idioma, alemán en la obra original, ingles en el remake.

Psycho

Funny Games

-Actualización de elementos técnicos: El objetivo de este tipo de remake es el de obtener una rentabilidad derivada del uso de tecnologías modernas que acentúen los efectos especiales. Se trata del ejemplo que más se ajusta al concepto que tenemos de remake . Una intención comercial que ha provocado que el público asocie los remakes a estrategias de éxito económico. Son la quintaesencia del espíritu industrial del arte cinematográfico. Sin entrar a valorar la larguísima lista de reboots sobre superheroes, pensemos en obras como por ejemplo King Kong (Peter Jackson, 2005), tercera actualización del mito del gorila gigante. O Godzilla (Gareth Edward, 2014) cuya lista de adaptaciones para televisión es interminable y de la que ya se habían realizado versiones previas en 1956 y 1998.

King Kong

Gozilla

-Revisión desde otro punto de vista: En esta categoría suelen abundar películas adaptadas a partir de una novela. Existe una especie de derecho compartido entre todas las versiones puesto que la obra original no es una película. Pensemos en las versiones que se han hecho de Los Tres Mosqueteros de Dumas, Viaje al Centro de la Tierra de Verne, Oliver Twist de Dickens, y la lista sigue. Por tomar un ejemplo reciente pensemos en True Grit (Hnos. Coen, 2010), adaptación de la novela pero que ya contaba con una versión cinematográfica anterior. Pese a ello, los Coen realizan una obra que plantea cuestiones profundas, propias, que le dan auténtica autonomía con respecto a la versión de 1969. Encontramos también algunos ejemplos en los que la obra original si que es una película, y que sin embargo adaptan la historia a una época más moderna, planteando problemas propios de su tiempo. Pensemos en Scarface (Brian de Palma, 1983) basada en la película homónima dirigida por Howard Hawks en 1932. Película esta última que se basaba en la vida de Al Capone, y que sin embargo Oliver Stone adapta al Miami de los ’70.

True grit

Scarface

-“Made in USA”: Cómo es bien sabido, la conciencia hegemónica de los ciudadanos estadounidenses con respecto al cine provoca que un enorme porcentaje de ellos solo consuma películas producidas en su país. Esto ha provocado que desde hace décadas la Babilonia del entretenimiento haya desembolsado grandes cantidades de dinero por los derechos de guiones que en muchos casos ya contaban con una versión previa en la cinematografía de origen. Pensemos sin ir mas lejos en Vanilla Sky (Cameron Crowe, 2001), adaptación del Abre los Ojos de Alejandro Amenabar. O traigamos ejemplos más históricos como The Magnificent Seven (John Sturges, 1960), reconversión al western del clásico Sichinin no samurai/Los Siete Samurais de Akira Kurosawa. O, por seguir con el director japonés, la adaptación de su película Yojimbo, de 1961, que Sergio Leone realizó tres años después en su Per un pugno di dollari.

Abre los ojos/Vanilla Sky

Los Siete Samurais /The Magnificent Seven

– Inspiración vs Remake: En último lugar, encontramos un grupo de obras que tienen el coraje de retomar otras anteriores y realizar algo que, sin encajar exactamente en lo que entendemos cómo remake, consiguen que la obra original se vea suspendida en el aire. Películas que mantienen una sutil correspondencia con las obras originales. Pensemos en un ejemplo reciente como La Grande Bellezza (Paolo Sorrentino, 2013) donde se rescata el espíritu poético de La Dolce Vita de Fellini. O, considerando la importancia de las series televisivas dramáticas en la actualidad, también existen ejemplos entre ellas que han tomado como obra de referencia una película. Pensemos en Fargo (FX, 2014-Presente) cuya obra de inspiración es la obra homónima de los Hnos. Coen. O Hannibal (NBC, 2013-2015), serie que supone un éxito en muchos sentidos y que toma el relevo de una saga que aunque es criticable en sus estertores debemos recordar que se inició nada menos que con The Silence of the Lambs (Jonathan Demme, 1991).

La Dolce Vita/La Grande Bellezza

Fargo

El silencio de los corderos/Hannibal

En conclusión, no podemos condenar todas las “revisiones”, no se puede ser absolutista en esto. Éstas son propias de nuestra cultura. Lo natural es aceptar un proceso de recapitulación, de retroalimentación de los referentes, siempre que exista un espíritu autoreflexivo, y sin dejar de reivindicar un valor añadido que atribuya progreso e independencia intelectual, narrativa, y estética al remake. Pero la producción automática de remakes sustentada en la solvencia económica no solo frena iniciativas nuevas sino que hace que toda película sea susceptible de ser desechada tarde o temprano, transformando al contenido fílmico en algo caduco, ya que que todo remake imprime, hasta próximo aviso, un carácter definitivo a la historia.

 

¿Estás pensando en algún ejemplo en particular?

¿Recuerdas algún remake que te haya hecho pensar en arrancarte los ojos?

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