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Published on enero 17th, 2015 | by 100grados

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Narrativa de la Atracción por Victor Lovicz

“I had one time tried my hand at actually being a prostitute, you know doing tricks for money, with a very nice madame, and…just completely bombed, I just was not good at it, I absolutely could not manufacture the excitement, the sexual excitement that I needed in order to have sex. And so pretty people asked me well, how could you do it in front of the camera then. Well, the truth of it is, when there’s a camera running it is so throbbing. God help me, I love the camera.”

En el año 2010 el conjunto británico Massive Attack decidió asociarse con Toby Dye y Black Dog Films/Ridley Scott Associates para producir un videoclip con motivo del lanzamiento de Heligoland, su último trabajo de estudio. El resultado fue una pieza audiovisual que oscila entre el videoclip, el documental y el found footage.1

El single escogido por la banda fue Paradise Circus, cuya letra alude a cuestiones como el pecado, la tentación y el deseo. A este tema musical lo acompañan imágenes que pertenecen a un clásico del cine porno de la década de los 70: The Devil in Miss Jones (Gerard Damiano, 1973). Por último, un tercer elemento, central para la cohesión imaginaria de la obra, es el testimonio de su protagonista, Georgina Spelvin, a la que acompañamos, veintisiete años después, mientras confesa algunas de sus emociones y pensamientos dentro del set de rodaje. Habla la excitación que le producía el sometimiento a la mirada indiferente de la cámara, del erotismo que despertaba en ella una tentación oculta, y un deseo por alcanzar una narrativa del sexo, de construir una mecánica de la atracción. Ese aura de confesión se transmite en los primeros tres planos:

-P.1.: El personaje del film de 1973 abre una puerta doble sobre la que distinguimos una serie de elementos como cerrojos o engranajes de tamaño excesivo, que refuerzan la idea de querer descubrir la mecánica estructural del placer.
-P.2.: Seguidamente ese mismo personaje aparece frente a un espejo con el pecho descubierto, lo que transmite una la idea de abrir el alma, y de mirar de frente la perversidad de hombres y mujeres frente a las infinitas posibilidades de capturar el placer.
-P.3.: Plano cerrado de los ojos de la actriz sobre los que se distingue el reflejo del plano 2. La actriz se desenmascara frente a la cámara.

1. tres primeros planos

Se entrega a la puesta en escena, al artificio, a la tecnología, a la cámara que a modo de exorcismo le arrebata sus peores humillaciones. Todo se vuelve posible, “la narrativa del sexo es la atracción”, repite la anciana, y es que la integración de detalles del acto sexual debe aspirar a simular lo orgánico y captar el “pulso” de la excitación en su ascenso. Este poder de la imagen se relaciona directamente con el término que Jacques Lacan denominó “pulsión escópica”, que brota de aquellas imágenes que, si bien no esconden un mensaje racional, se establecen como manifestación de lo explícito, de lo material como elemento de interés y atracción emocional. Se trata de una forma diferente de mirar (y por tanto de entender, sin por ello implicar necesariamente a la lógica) que no opera en el plano racional-narrativo sino en el pulsativo-emocional. Es sencillamente una experiencia visual distinta a la del cine narrativo, pero no necesariamente a todo el cine no pornográfico, pues siempre han existido propuestas desde el campo del videoarte, y otras tantas disciplinas del audiovisual, más basadas en la emoción que despiertan sus imágenes que en un mensaje concreto y descifrable. Emoción que recibimos a través de un sentido diferente a la mirada, entendiendo a ésta como el sentido hegemónico por el que se percibe el mundo en nuestro tiempo. Este planteamiento enlaza con la sinestesia epicúrea de la mirada, a la que se atribuye una cualidad táctil. También con cómo el message (mensaje) se convierte en massage (masaje) (Williams, 33:2004). Esta cualidad de la mirada, sucedánea de tacto, refuerza el realismo de la imagen pornográfica, pero establece al mismo tiempo los límites del cine para recrear la tensión corporal de la excitación o el orgasmo. Como escuché a Roman Gubern decir en una conferencia sobre la imagen pornográfica, la mirada no sacia de forma definitiva el deseo. Afirmaba que puede provocar masturbación, pero que sin embargo la mediación ineludible de la tecnología impedía que nuestro deseo fuera completamente satisfecho. En la imagen pornográfica es la ilusión del sufrimiento de los cuerpos lo que nos atrapa, lo que nos arrebata por medio de la yuxtaposición de perspectivas que avanzan en una tensión constante entre la simultaneidad (1) de la cadena de imágenes y la materialidad, la textura (2) de la carne.2 La representación del sexo es siempre una construcción, y por tanto es inherente a los dispositivos técnicos que lo configuran (como transmite simbólicamente el plano final en el que el celuloide se derrite; o la confesión de Spelvin sobre la deliberación del placer; o incluso los pequeños saltos temporales dentro de una misma imagen que transmiten por un lado un valor conceptual de construcción del acto sexual a modo de mini-elipsis y, por otro lado, un aspecto material que desvela los dispositivos de grabación, montaje y proyección).

3. orgasmos

La pieza musical se comunica constantemente con las imágenes, editadas para reproducir el ritmo de la masturbación. Esto provoca una estilización del footage (metraje) extraído del film de 1973, transformando su valor material original para integrarlo en un discurso con una tímida intencionalidad teórico-documental sobre la que priman ciertas claves de agitación emocional (pulsativa) propia de la música, el videoclip o la imagen pornográfica, que acoge también los recuerdos de la actriz. Una pieza audiovisual que cumple su vocación de enriquecer el imaginario de la canción, del disco al que pertenece y de la banda que la interpreta, toma como hilo argumental un tema tangencial, cruzando el sentido de los distintos elementos que intervienen. Una propuesta interesante influida sin duda por tendencias contemporáneas de hibridación visual tales como el video-Dj, la performance, la instalación, o el found footage.

2. rostros

1 Género basado en la re-utilización de metraje para su uso en películas collage, documentales, “mockumentaries” u otro tipo de contenidos.

2 WILLIAMS, Linda. “By this I mena that the techniques utilized to edit together individual shots and scenes become as vital to the construction of pleasure as the secual event itself.” Porn Studies (Duke University Press), p. 403 (2004).

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