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Published on diciembre 14th, 2015 | by Dani Salvador

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La receta del diseño a lo QMAD

Este artículo forma parte de nuestro fanzine número 13! toca aquí para ver el número completo!

Después de haber editado varios números de la revista Cmd+Z, (el último se quedó en el disparadero),  lo cierto es que teníamos muchas ganas de volver a escribir, y pensábamos que iba a ser más fácil esta vez junto a los chicos de 100grados. Pero nos ha ocurrido lo mismo que cuando abordamos cualquier proyecto: folio en blanco, ¿sobre qué hablar? ¿qué contar que fuese interesante?. Comenzamos escribiendo sobre lo que es la Navidad para los diseñadores gráficos, sobre los diseños barrocos, los diseños minimalistas, los que no parecen navideños… Empezamos a desvariar y acabamos hablando de calendarios, y cuando nos quisimos dar cuenta habíamos hecho un monográfico sobre el #calendarioQMAD. Repasamos nuestros cinco calendarios, cómo y por qué los habíamos hecho así. De pronto reaccionamos: esto no interesa lo más mínimo, así que… otra vez lo mismo, otra vez el folio en blanco. 

Si fuese un diseño o ilustración en un momento hubiésemos tenido un montón de bocetos, rayas e imágenes, pero había que escribir. Diseño gráfico aplicado al juguete, historia de la simbología, imágenes urbanas, magazines sobre imagen y diseño de la ciudad, algún raje (de momento no diremos sobre qué)… ¿De qué hablar?

Como seguíamos en blanco, decidimos abordarlo como cualquier proyecto del estudio. Paso a paso, ¿qué motivos nos llevan a abordar un trabajo? ¿Cómo nacen las cosas que diseñamos?

Existen infinidad de razones por las que nace un proyecto, y para llevar un cierto control sobre ellas tenemos una lista que nos dio allá por 2010 Juli Capella, cuando ejercía de provocador y maestro de ceremonias en la charla “Diseño vs Diseño”, dentro de las 1ª Jornadas Off Desing de la UCH CEU. Aquí os chivamos algunas razones por si alguna vez os habéis sentido perdidos y no sabéis cómo puede venir un diseño: por un encargo, por casualidad; puede ser tras un largo proceso de investigación o directamente porque se me ocurrió en la ducha, por necesidad, por conveniencia, para ganar dinero, que sea gracias al esfuerzo, que sea debido a una urgencia; o para hacernos famosos, por descarte de otras ideas, por una inspiración, a lo pito pito gorgorito; puede que el proyecto nazca simplemente por diversión, sin motivo alguno, o por consecuencia lógica, o por accidente; por amor, por amor al arte… En la mayoría de proyectos se suelen combinar varios de estos motivos, generalmente por un encargo con otros.

Bueno, pues en este caso tenemos la combinación de motivos: por diversión + reflexión +… encargo? No, este último no, que nos ofrecimos voluntariamente. El siguiente paso sería conocer al cliente: sus necesidades, su situación, fortalezas, debilidades y experiencias en el mismo caso. ¿Cómo? Escuchándolo, observando e interactuando con él, consultando toda duda que nos pueda surgir en base a lo que demanda… Vamos, lo necesario para tener un briefing lo más acotado posible, puesto que la mayoría de clientes, ni siquiera sabrán lo que es un briefing. O con mucha suerte, te pasarán una hojita de Word.

Comencemos por el brainstorming o lluvia de ideas. Aquí sumamos dos o tres partes fundamentales: unión de conceptos, temas, imágenes o proyectos existentes. Todo esto nos da una amalgama de palabras, imágenes y líneas que poca gente, no involucrada en el proyecto, entenderá. En el caso del artículo cambiamos las imágenes por artículos periodísticos o de opinión (a ser posible de diseño). Eliminamos lo superfluo y materializamos las ideas, es decir, le damos forma en cosas concretas. Volviendo a la construcción del artículo, unimos todas las ideas en una misma línea argumental (storyboard). Con los conceptos, transformamos el problema en posibles soluciones. Hay que ir más allá de lo obvio, aquí es donde se aplica la mayor parte de la creatividad… “Open your mind” y obtenemos las ideas.

Si hablásemos de diseño pasaríamos a algo real y tangible todo lo pensado y desarrollado, generalmente, realizando un prototipo o prueba de impresión. En este caso vamos a darle la forma estética que se requiere (introducción, nudo y desenlace).

Cualquier trabajo, antes de estar listo para ser mostrado al cliente, pasa por las manos del miembro del estudio que menos haya trabajado en él, éste le detectará posibles fallos y/o cambios a realizar, incluso, si lo considera necesario, replanteará el diseño completo. No el proyecto total, pero sí el diseño final. En este punto tenemos una frase muy acertada y una pequeña connotación negativa que nos saca de muchos problemas: “Escucha tío, esto es una mierda” (nos la decimos constantemente Alberto o yo, según el trabajo). Así, sin medias tintas ni enfados, cuando ocurre, ambos somos conscientes de que no se está haciendo bien y hay que realizar cambios importantes.

 

Una vez revisado y preparado, vamos a visitamos de nuevo al cliente, mostrándole el resultado y esperando obtener una respuesta positiva por su parte. En este caso el cliente eres tú, querido lector. Esperamos que te guste, cuando lo leas. Os hemos contado el proceso que aplicamos para abordar cualquier trabajo en el estudio y lo hemos utilizado para desarrollar un artículo. Aunque sin darnos cuenta hemos escrito otro, así que el artículo acabado -mientras os contábamos como lo hacíamos-, lo dejaremos en la recámara para el siguiente número de 100 grados.

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