Cine portadilla

Published on mayo 20th, 2014 | by 100grados

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Steve McQueen: Por un cine estéticamente inquieto por Victor Lovicz

12 años de esclavitud 3

No es de extrañar que en ocasiones algunos artistas visuales decidan dar el salto al medio cinematográfco, o que algunos cineastas prueben a expresarse a través de obras visuales no narrativas, en tanto que la materia prima de ambos son imágenes pensantes, con carga semántica, capaces de establecer relaciones de sentido. Algunos de estos autores han conseguido expandir sus discursos en ambas direcciones, dirigirse a nuevos públicos y espacios de consumo, poner en práctica sus principios estéticos y acercar modos de producción históricamente antagónicos. En este sentido es interesante rescatar la idea de que todas las disciplinas de la cultura visual en el fondo se separan únicamente por fronteras ficticias, es decir, que en muchos casos no son capaces de limitar la capacidad de un creador para transmitir su mirada del mundo.

Steve McQueen on set

El cineasta británico Steve McQueen (Londres, 1969) ya contaba con prestigio internacional como videoartista. Sus obras Bear (1993), Five Easy Pieces (1995) o Just Above My Head (1996), todas mudas, en blanco y negro y, según el propio autor, inspiradas principalmente en las obras de Warhol y el cine de la Nouvelle Vague, se han expuesto en el MoMA de Nueva York, en el Tate Modern de Londres o en el Georges Pompidou de Paris. Como artista, McQueen ya mostraba una especial preocupación por temas como el cuerpo, la atracción sexual, la comunicación corporal, el racismo, la violencia o la cautividad del hombre. Temas a los que también se acercará a través de sus tres largometrajes, galardonados por certámenes tan importantes como Cannes o Venecia, y entre los que se observa también una evolución como cineasta.

hunger1

12 años de esclavitud 1

Si bien el formalismo brutal de Hunger (2008), su primer flme, contrasta con la narrativa más accesible de 12 Años de Esclavitud (2013), también se distinguen ciertos elementos comunes que transpiran el estilo del autor. Uno de los recursos más llamativos de que se vale el director británico es la insistencia de la mirada a través del encuadre fjo. Recordemos como en Hunger quiebra con la dinámica narrativa del flm con el plano de 17 minutos de duración en el que un sacerdote intenta disuadir a Bobby Sands (Michael Fassbender) de continuar con una huelga de hambre. O aquel otro de 12 Años de Esclavitud en el que Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) permanece colgado del cuello, apenas aguantándose de puntillas, agónico, mientras el resto de esclavos lo ignoran conscientes del castigo que les espera si intentan ayudarlo. No en vano, la elección de recurrir a la insistencia del plano fjo, y no al montaje, en ambos casos denuncia la presencia de la mirada acusadora del director que proyecta un realismo descarnado sobre la escena. Una actitud que recuerda a los principios políticos del McQueen artista.

Hunger, filmed October 2007

Igual que la insistencia de la mirada, señalada anteriormente, el impacto y la desorientación son también recursos que corresponden a una forma de montaje audiovisual que nace de la experimentación. El poder de una imagen separada de la cadena es un fenómeno con el que trabajan las vanguardias. Estudian cómo determinadas imágenes dejan de servir como elemento funcional a la lógica narrativa para alcanzar otro estadio, un lugar que emociona, donde se suspende el sentido y se nos transmite la verdad del discurso. Algunos cineastas saben moverse hábilmente entre estos dos poderes de la imagen y elaboran tramas narrativas que alcanzan nivel poético (pensemos en instituciones como la “subjetiva indirecta libre” de Pasolini, el cine-tiempo de Tarkovski o Angelopoulos, el cine político de Godard, o la poesía de la memoria de Resnais, por mencionar injustamente unas pocas).

Shame 1

La estrategia de McQueen para llevar a cabo el impacto consiste en la omisión temporal de parte de la historia de los protagonistas. En ese tiempo, desconocido para el espectador, se generaron los traumas y sufrimientos que observamos en ellos, y aunque sabemos que éstos deben tener una causa, la mostración injustifcada de su desdicha permite que nos identifquemos de manera inmediata con el dolor. Por ejemplo, en Hunger desconocemos al inicio las causas por las que diez presos hacen huelga de hambre, y el espectador debe deducir, como un observador externo, las causas de dicha huelga, sus reivindicaciones y la posición de sus verdugos, gracias a alusiones indirectas de los personajes. En Shame nos encontramos con un protagonista que se nos presenta atormentado, y será precisamente la irrupción de su hermana, un elemento del pasado, lo que dará consistencia a los traumas interiores que en defnitiva constituirán el conflicto del flme. En 12 Años de Esclavitud el impacto es el mismo. Lo primero que se nos muestra es a un grupo de personas de raza negra sometidas a la violencia de la esclavitud. No hay contextualización, ni establishing shot, y los únicos títulos explicativos, unas pocas palabras blancas sobre fondo negro, aluden a la veracidad de los hechos que se procede a narrar. Tras ésto, se muestra la violencia por corte directo. El plano no1 irrumpe mostrando la esclavitud. Un grupo de personas de raza negra colocadas en hilera representan la ausencia de libertad. No es un plano funcional, es un gesto que rompe con la lógica tradicional de inicio del relato y con el que McQueen nos sitúa provocativamente de lleno en el conflicto. Solo después conoceremos, para sorpresa nuestra, las circunstancias que llevaron a Solomon Northup a once años y poco más de ocho meses de esclavitud.

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