Teatro EC051334

Published on julio 28th, 2014 | by Cristian Fish

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Los orígenes del teatro español contemporáneo de Juanma Martínez

Cierto es que, durante finales del siglo XIX y principios del XX, se dio una serie de movimientos artísticos continuos que modificaron todas las artes conocidas pero, en el ámbito teatral esto ocurrió de manera muy superflua. Por lo tanto, tendremos que ir a otro acontecimiento diacrónico revolucionario que tuviera la suficiente consistencia como para cambiar el orden establecido.

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A finales del siglo XVI nació uno de los mayores dramaturgos que ha dado vida nuestro país. Lope de Vega fue un hombre que no se conformaba con seguir la tradicional teoría de cómo se debía componer teatro que venía dada por los dramaturgos grecolatinos y por nuestros antecedentes medievales, porque se dio cuenta de que el teatro del momento estaba en la más absoluta decadencia y este debía renovarse sino quería morir.

En el siglo XVII las universidades y centros docentes del momento no enseñaban las teorías teatrales que se estaban cultivando en la calle por los dramaturgos contemporáneos, esto era así por varios motivos pero el principal era porque no se podía corromper las mentes de los alumnos con teorías lujuriosas y que no siguieran los dogmas establecidos.

Entonces deberíamos hacernos una pregunta ¿dónde debatían los escritores en el siglo XVII sobre las novedades técnicas de su época? Pues al igual que los escritores del siglo XX, se reunían en Academias para hablar sobre ellas. Las Academias no debemos entenderlas como las entendemos hoy día, sino como un lugar patrocinado, normalmente por señores cortesanos, donde se enseñaban las innovaciones y las trasformaciones que sufrían las teorías vigentes. Por eso, no es de extrañar que un famoso Lope de Vega fuera invitado a una de esas Academias, en este caso una situada en Madrid, de la cual no sabemos el nombre, para hablar sobre lo que él estaba llevando a cabo en sus obras teatrales.

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En 1609 Lope de Vega leyó su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, una especie de poética donde él expresaba como debía ser el teatro. Lo primero que nos llama la atención de esta obra es que Lope es el primer autor que se fija directamente en el público para elegir los temas de sus obras. Él se dio cuenta de que el teatro confería mucho dinero si se sabía elegir los temas y si se sabía dar al público lo que le gustaba, por eso Lope fue un autor tan prolífico con más de 600 obras dramáticas escritas. En el Arte nuevo vemos como él podría haber asistido a innumerables obras teatrales simplemente para observar al público y para ver en qué momento dejaban de prestar atención, en qué momento mantenían la mirada fija en el espectáculo, en qué momento lloraban y se conmovían o en qué momento reían y pasaban una gran velada.

Además en esta obra también vemos que dio una gran lista de temas que gustaban mucho al público español, como por ejemplo el tema del honor y de la honra. Así pues, también estableció una serie de metros que iban ligados a la temática y que servían para acentuar aún más el eje central de la obra. Si un dramaturgo quería tener éxito debía dar al público lo que este pedía.

Esto fue una gran novedad, la cual hoy día se sigue normalmente, ya que, un dramaturgo que quiere tener éxito y ganar dinero, tiene que hacer una obra que al púbico le guste, sino esta no la verá nadie y tendrá muy mala crítica.

Por tanto, vemos que Lope de Vega, además de dar una serie de directrices, como la que he mencionado sobre la temática de la obra o los metros que se debían seguir para componer la obra, estableció una gran novedad que no se seguía hasta que él no la leyó en esa Academia madrileña y es fijarse en el público.

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Cuando terminó de leer esta obra Lope fue aplaudido y aclamado por todos los asistentes de la Academia y empezó, desde muy temprano a establecerse la teoría lopesca en muchos otros dramaturgos del momento. Y como he dicho anteriormente, este movimiento no fue fugaz sino que sobrevivió durante el siglo XVII y gracias a él tenemos las grandes comedias de Tirso de Molina o las magníficas tragicomedias de Calderón de la Barca. Pero además esta línea no se desvaneció durante los siglos posteriores porque muchos discípulos anacrónicos de Lope de Vega siguieron cultivando sus teorías,  modificándolas para adaptarlas a su tiempo, pero siguiendo esa línea básica la cual situaba al público como eje central de la mentalidad de un dramaturgo a la hora de escribir una obra teatral.

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Ilustrador/diseñador de profesión, gamer y cinéfilo como hobbie, y maquinador tras bambalinas de 100grados. www.fishdise.com



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